Comienza en España el curso escolar y como
siempre comienza el debate del coste de los libros y de la uniforme que algunos
colegios, especialmente privados y concertados obligan a llevar a sus alumnos.
Padres
y sociólogos discrepan sobre este uniforme, vaya por delante que este globero
ha llevado durante toda su vida escolar un uniforme degradante ya que era
diferente de aquellos que eran “gratuitos”, a simple vista y por las rayas del
uniforme ya se distinguía quien era quien.
Para
unos el uniforme escolar supone un “ahorro
económico” en aquella ropa que se lleva debajo, contribuye a la “sostenibilidad ambiental” y “elimina las desigualdades socioeconómicas” de los alumnos, mientras que para
otros es un elemento que “resta
individualidad” y su uso no tiene “ninguna consecuencia pedagógica”
probada.

Centros
privados manifiestan que el uniforme proporciona “comodidad” y es un símbolo de “sobriedad”
y “solidaridad”, justificándolo como un modo de que aprendan a cuidar la
ropa para así la “hereden” en mejores condiciones sus hermanos ¿?, otra de las
alegaciones a favor es el hecho de que los jóvenes con ese vestuario se
preocupan menos de las modas ¿?.
El
profesor Garcia Aretio decano de la Facultad de Educación de la UNED y profesor
que me impartió clases de Teoría de la Educación , manifiesta que esta prenda “coarta la capacidad de autonomía del
alumno”, pues a través de la ropa “los
jóvenes desarrollan sus individualidad” continua diciendo “un elemento para educar es el respeto a lo diferente, vestimos
diferente porque somos diferentes”.